Improvisando

Una caminata, siguiendo tus propios instintos, por las calles de una ciudad extranjera posee mas recompensas que un paseo planeado por lo ya probado. Esta caminata no es lo mismo que vaguear aleatoriamente. Con tus ojos y oídos bien abiertos, dejas que tus gustos y disgustos, tus deseos conscientes e inconscientes, tus corazonadas irracionales te guíen en cualquier lugar donde se pueda doblar hacia la derecha o hacia la izquierda. Así creas un camino sobre la ciudad que es solo tuyo, que te trae cara a cara con sorpresas destinadas solo para ti. Descubres conversaciones y amistades, encuentros con personas extraordinarias. Cuando viajas de esta forma eres libre; no existen “debos” ni “deberias”. Estas estructurado solo al comienzo, tal vez, por la fecha de salida del avión. Mientras que el patrón de personas y lugares se desenvuelve, el viaje, como una pieza de música improvisada, revela su estructura interna y ritmo. De esta manera preparas el escenario para encuentros del destino.

De “Free Play: Improvisation in Life and Art” por Stephen Nachmanovitch

Gracias Martin por compartir este libro conmigo.

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